La tomatina española.

Karime
Swank Sweets

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En el mundo existen un sinfín de celebraciones, que si bien no se entienden del todo atrapan nuestra atención, ya sea por su extravagancia, singularidad o bien porque son únicas en todo el mundo. Si revisas la web o los calendarios festivos de las ciudades o comunidades en todo el planeta, encontraras prácticamente una fiesta por cada día, donde seguro pondrás tus muebles antiguos en venta con tal de poder asistir.

Por ejemplo, en México en el estado de Puebla existen iglesias por cada día del año por ende la celebraciones patronales están a la orden del día (uno se vive de fiesta en fiesta por allá), en Irlanda el día de San Patricio como lo hemos platicado empezó como un día religioso para convertirse en toda una celebración; o bien vayamos a Alemania donde el Oktoberfest es un hit que se ha distribuido por todo el mundo, la razón: cerveza por todos lados.

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Pero el día de hoy hablaré de una celebración que para algunos podría parecer extraña y poco ortodoxa por los materiales utilizados pero que sin duda alguna resulta una gran festividad que atrapa a muchos y ha sido llevada a otras partes del mundo por su singularidad: la tomatina en Valencia, España.

Esta curiosa celebración comenzó el último miércoles del mes de agosto mientras corría el año 1945, cuando un grupo de jóvenes se encontraban en la Plaza del Pueblo para presenciar el desfile de gigantes y otras presentaciones para celebrar la fiesta.

Cuenta la historia que este grupo de jóvenes se hizo un hueco entre los asistentes, ante el movimiento que causo que un participante cayera y ante ese acontecimiento empezó a golpear todo lo que se encontraba a su paso. Tal vez el destino lo quería así, pero resulto casualidad que en ese lugar hubiera un puesto de verduras que fue víctima de la ira de las personas, que utilizaron los tomates para arrojárselos entre ellos haciendo una batalla vegetal que fue disuelta por la policía.

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Uno pensaría que ahí acabaría la cosa y el día sería recordado como una anécdota graciosa, digo, qué tan probable resulta que en medio de un desfile se arme una trifulca con vegetales. ¡Es una en un millón! Pero no, al año siguiente los jóvenes repitieron el altercado de forma voluntaria llevando consigo tomates propios y aunque la policía actuó de inmediato el hecho, ya habían pasado a la historia.

La Tomatina (como fue reconocida esta celebración) se prohibió hasta los años 50, pues a pesar altercados y detenciones, la fiesta había llegado para quedarse pues el pueblo la había aceptado, pero al obtener su titulo de fiesta nacional fue adquiriendo más popularidad por lo tanto aumento el número de participantes y se torno frenética.

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De nuevo, víctima de la censura, los celebrantes llevaron la petición a otros niveles pues realizaron una protesta en donde se celebro el entierro de un tomate con todo y marchas fúnebres, ¡fue un éxito! Éxito que le permitió a la tomatina volver a ver la luz del día, instaurándola como fiesta oficial.

Para poder asistir a esta fiesta se deben de tener algunas reglas de seguridad:

-No deben de lanzar botellas u objetos que puedan provocar daños. Solo tomates.

-No romper la vestimenta de otros participantes.

-Los tomates deben de ser aplastados entes de su lanzamiento.

-Tener cuidado con los camiones que transportan los tomates.

-Seguir las indicaciones de inicio y término del lanzamiento de tomates.

-El uso de guantes y gafas protectoras es para todos por igual.

Debido a la gran demanda turística que han recibido por esta festividad, el gobierno tomo la medida de cercar y poner un número limite de personas que pueden entrar a la celebración, causando el descontento de muchas personas, pues la mayoría de los asistentes ahora son extranjeros y no los habitantes del lugar.

Spain Tomato Fight

He visto fotografías sobre la celebración y tengo sentimientos encontrados, en primer lugar quisiera ser partícipe de dicha celebración pero en otras ocasiones me pongo a pensar cómo sería pasear por las calles de Valencia llena de tomate de seguro no es una experiencia agradable.